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Proponemos que se declare Bien de Interés Cultural (BIC) el puente románico de San Juan

El Grupo Municipal Socialista en el Ayuntamiento de Aranda de Duero presentará para su debate y aprobación en el próximo pleno ordinario, que se celebrará el 25 de febrero, una moción para que se inicien los trámites legales y reglamentarios para declarar el puente románico de San Juan del Barrio de las Tenerías de la capital ribereña como Bien de Interés Cultural (BIC).

Desde el PSOE arandino consideramos que la relación de los habitantes de la villa con los puentes es ancestral pues son tres los ríos que atraviesan y circundan su núcleo urbano, el Duero, el Arandilla y el Bañuelos, dotando a Aranda de un gran patrimonio natural y arquitectónico.

Entre estos elementos arquitectónicos destaca un puente medieval, conocido popularmente como romano, que cruza el río Bañuelos. Los sillares, con su único arco visible, enmarca una de las mejores y más bellas postales de la localidad.

Es el más antiguo de todos los que tiene Aranda para comunicar sus riberas. Es, sin duda, el más pintoresco de la ciudad, el más visitado por los turistas y, para algunos, el más bonito debido en parte a su entorno.

Está situado junto a ‘El Barriles’, popular parque del río Bañuelos acotado para aves acuáticas, y la iglesia de San Juan Bautista, del siglo XIV-XV, y declarada Monumento Nacional en 1982, donde se ubica el Museo de Arte Sacro y que junto a Santa María la Real albergó Las Edades del Hombre en 2014.

Cruza el río Bañuelos, afluente del Duero en el que vierte sus aguas en dirección a la nueva pasarela metálica roja que da paso a la orilla que conduce al sendero de largo recorrido GR-14.

El que popularmente se denomina Puente Romano, y que más apropiadamente deberíamos llamar Puente Románico, fue construído hacia el siglo III de nuestra era, dentro del Plan de Calzada Romana iniciada en Colonia Clunia Sulpicia y finalizada en Plentia (Palencia). La rápida decadencia del Imperio Romano en esta zona y la seguida dominación visigótica alternante casi hizo desaparecer Aratsa-Aranda como núcleo poblacional de importancia y con ello el abandono y posterior destrucción del puente.

Tal vez se reconstruyó en torno al siglo XIII, por supuesto en el estilo constructivo de la época; el Románico, que hoy orgullosamente contemplamos, transitamos y ofrecemos a nuestros visitantes.

Una auténtica joya para Aranda dentro de un marco natural absolutamente provilegiado que tenemos que preservar a toda costa. De ahí nuestra solicitud del reconocimiento de su declaración como Bien de Interés Cultural.